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Historia CILLORIGO DE LIÉBANA
Personajes
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Los pueblos que forman el actual municipio de Cillorigo de Liébana aparecen documentados desde la Baja Edad Media; así, Viñón se cita en el año 828; Colio, en el 952; Pumareña, en el 964; Armaño, en el 831, citándose la iglesia de San Juan; Tama, en el año 1204; Bejes, en 1286; el barrio de Casillas, en Ojedo, en el 950; Pendes, en el año 1206 y, Lebeña, en el año 826.
Durante la Edad Moderna, los pueblos del municipio fueron población de señorío, pertenecientes al Duque del Infantado, quien administraba justicia en dichos lugares, exceptuando Viñón, Castro-Cillorigo y el Valle de Bedoya, que eran abadengos del obispo de Palencia. A partir del año 1836 y al formarse los municipios, el valle de Cillorigo quedó constituido en el municipio de Castro-Cillorigo, hasta fechas recientes en que ha pasado a denominarse Cillorigo de Liébana.
Regresamos de nuevo al Desfiladero de la Hermida para llegar al pueblo de Lebeña, donde es visita obligada la iglesia parroquial, una de las joyas del arte mozárabe español, declarada monumento nacional en el año 1893.
Continuamos atravesando el Desfiladero de la Hermida y al concluir éste llegamos al pueblo de Castro-Cillorigo, contemplando al fondo la belleza sin par del macizo Oriental de los Picos de Europa y los pueblos del municipio de Cillorigo de Liébana, arrecostados en sus laderas. En el pueblo se puede ver una portalada con escudo de las armas de la casa de Otero, de cuya casa descendía don Francisco de Otero y Cossío, arzobispo de santa Fé de Bogotá y benefactor de la capilla del Lignum Crucis del monasterio de Santo Toribio de Liébana. Cerca, una casona solariega del siglo XVII, con escudo de armas de Morante y Salceda, donde un buen lebaniego, amante de las tradiciones, Eduardo García Llorente, ya fallecido, dedicó varias estancias de la casa a museo etnográfico. En el pueblo hay una antiquísima construcción, denominada el Convento, donde dicen pasaban los monjes de Santo Toribio los crudos inviernos. Cerca de Castro-Cillorigo, en el encinar, se contemplan los restos de la ermita de Castro-Peña, documentada desde 1316. También, por un camino a la vereda del río Deva, podemos ver la antigua ermita de San Francisco de Tresvega, recientemente restaurada.
Desde tiempos antiguos los viñedos se han cuidado en Bedoya, con sumo esmero; no en vano el concejo es el lugar de Liébana donde más cantidad de viñas se conservan. De San Pedro de Bedoya parte una pista que nos lleva a la ermita de San Pedro de Toja, de gran veneración entre los vecinos del valle, que cuando hay sequías bajan la imagen del santo titular a la iglesia de San Pedro para hacer rogativas. El último pueblo del recorrido es Salarzón, donde los Condes de la Cortina, benefactores del valle, mandaron levantar la iglesia neoclásica y palacio, que se conservan en la población. El primer conde de la Cortina fue don José Gómez de la Cortina, nacido en Cosgaya (Camaleño) en el año 1719. Don Vicente Gómez de la Cortina mandó construir la iglesia neoclásica, con panteón familiar en su interior, en el año 1812. La fachada exterior está decorada con columnas toscanas. La cubierta interior es de cúpula con nervaduras en el centro. La casa-palacio, cerca de la iglesia, tiene un magnífico escudo con las armas de Gómez de la Cortina, Salceda y Morante. Bedoya es famosa por sus huertas, donde adquieren gran renombre en los mercados de Potes, sus cebollas y otras verduras.
Sobre el río Deva hay un magnífico puente con un monumento en sus inmediaciones que nos habla de su construcción en el año 1792, a expensas del Bastón de Laredo. Cerca de éste lugar, en el año 1520, se libró una sangrienta batalla entre las tropas de Orejón de la Lama y las del Duque del Infantado. En Tama, hay casonas con escudos blasonados, destacando una en el barrio de Villa, construida en el siglo XVII, con escudo de armas de Calderón, Celis y Bedoya. Desde Tama, se pueden visitar los barrios de Aliezo y Llayo, pintorescas aldeas del municipio. Cruzando el puente sobre el río Deva y de nuevo desde Tama subimos hasta Armaño, donde se encuentra la casona de los Arenal, de donde descendía la escritora Concepción Arenal. En dicho pueblo conocemos la existencia de una iglesia desde el año 940 que estaba situada cerca del actual cementerio. Por una pista entre centenarios castaños podemos llegar hasta la ermita de Santa Lucía, que conserva en su exterior canecillos de un tosco románico y la imagen de Santa Lucía, de gran devoción entre los vecinos de Armaño. Desde Tama se llega a Otero, junto a la carretera, donde hay una magnífica capilla de propiedad privada, que conserva en el retablo una hermosa talla de La Dolorosa. Se construyó la capilla en el año 1882. Cerca, hay una gran encina, de tres metros de cuerda, catalogada como árbol singular.
En la otra ladera, los pueblos de Pendes y Cabañes. Pendes están rodeados de magníficos y centenarios castaños, especialmente en el lugar de El Habario. Pendes, se denominó en la antigüedad, concejo de Noval; en la iglesia hay una talla de Nuestra Señora de Noval. Hay en el pueblo una casa señorial que fue torre defensiva en la Edad Media. Merece la pena acercarse hasta el Corral de los Moros, con restos de un posible castro cántabro, desde donde se domina buena parte del municipio y el Desfiladero de la Hermida.
Regresando a la carretera general, Ojedo es el último
pueblo del municipio de Cillorigo, si hemos entrado a Liébana
y Picos de Europa a través del Desfiladero de La Hermida.
Ojedo forma parte desde muy antiguo del concejo de San Sebastián,
con los núcleos de población de Casillas, Tama,
Aliezo y, Llayo. Su antigua iglesia, citada en documentos del
año 1206, estaba en el lugar que hoy ocupa el cementerio
parroquial, conservándose el ábside con arco triunfal
apuntado, que descansa sobre capiteles con motivos geom_tricos.
Tiene bóveda de crucería de ocho plementos que
se apoyan en ménsulas en forma de cabeza humana. A la
izquierda del ábside hay una capilla con puerta de arco
apuntado, arquivolta de diamante y bóveda de crucería
de ocho plementos. Hay también una ventana geminada y
restos de pinturas murales. La puerta románica
fue trasladada en En Ojedo se conmemora en el mes de agosto a San Tirso, en la ermita del mismo nombre, lugar privilegiado desde el cual se domina una espectacular panorámica del municipio y del macizo Oriental de los Picos de Europa. La ermita se encuentra situada en una pradería a 730 metros de altura y es citada documentalmente desde el año 1654. El edificio se compone de una nave con tres tramos; en la capilla mayor hay una inscripción donde se lee la fecha de 1689, que es cuando se hizo el retablo. Éste contiene en la hornacina central una talla de San Tirso, policromada y popular. Anexo a la ermita, existe un refugio con chimenea, para ser utilizado por pastores y excursionistas. |
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CONCEPCIÓN ARENAL
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Debido a la muerte de su padre, encarcelado a causa de sus ideas liberales, Concepción viaja con su madre y sus dos hermanas a Armaño, a la edad de nueve años. Comienza a tomar contacto con el paisaje de Liébana y los Picos de Europa, lo que será decisivo para su vocación como escritora, pues es en Armaño donde descubre, en los viejos baúles, el mundo de los libros antiguos. Desde 1829 a 1834 vive en Armaño y con dieciocho años
expone a su madre la idea de ingresar en la Universidad, a la
que asiste en Madrid, disfrazada de muchacho, ya que de lo contrario
no Con el libro "La mujer del porvenir" exalta los derechos políticos y sociales de las mujeres. Muere en Vigo el 4 de febrero de 1893. Sobre su tumba, una inscripción: "A la virtud, a una vida, a la ciencia". |
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Historia: CABEZÓN | CAMALEÑO | CILLORIGO | PESAGUERO | POTES | TRESVISO | VEGA |
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